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Oración del Ángel de la Guarda

Oración del Ángel de la Guarda

Oración del Ángel de la Guarda

Santo Ángel de la Guarda, te pido tu ayuda. Guíame, dirígeme, condúceme, santifícame, bendíceme, protégeme y gobiérname; ora e intercede por mí.

Destruye, en el nombre de la Santísima Trinidad, todas las maldiciones satánicas, imprecaciones, hechizos y ataques infernales contra mí. Conságrame a los Corazones Unidos de Jesús y de María, sumérgeme en la Preciosa Sangre de Jesús, colócame en las santas llagas de Jesús, levanta a mi alrededor un muro de protección con la Preciosa Sangre de Jesús y cúbreme con el escudo de la Inmaculada Concepción.

Arroja en el nombre de la Santísima Trinidad a todos los demonios que desean hacerme daño al abismo infernal y átalos por el tiempo y la eternidad mediante nuestro Redentor crucificado y gloriosamente resucitado. Que el Dios todopoderoso y trino, el † Padre, el † Hijo y el † Espíritu Santo, me conceda esto desde ahora hasta la eternidad, y que la protección maternal de la Reina del Cielo descienda sobre mí y permanezca conmigo siempre. Amén.

Recuerda siempre que desde la cuna hasta la tumba hay un espíritu celestial junto a nosotros que no nos abandona ni un momento, que nos guía y protege como un amigo o hermano, que siempre está ahí para consolarnos, especialmente en nuestras horas más tristes. Has de saber que este buen ángel reza por ti. Ofrece a Dios todas las buenas obras que realizas, así como tus deseos puros y santos. En las horas en que te sientas solo y abandonado, no te quejes de no tener un alma amiga a la que poder abrirte y confiar tus sufrimientos. Por el cielo, no olvides a este compañero celestial, que siempre está ahí y listo para escucharte, siempre listo para consolarte. ¡Oh preciosa intimidad! ¡Oh dichosa compañía!
(De una carta de San Pío de Pietrelcina del 20 de abril de 1920, en: Los Ángeles de René Lejeune, Hauteville/Suiza, 1999)