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La Medalla Milagrosa de la Inmaculada

La Medalla Milagrosa de la Inmaculada

Fuente: Wikipedia

El Triunfo de la Inmaculada

En 1830 María se apareció a Santa Catalina Labouré en la capilla de la Rue du Bac y se reveló como Medianera de todas las gracias. De los anillos enjoyados con que estaban adornadas las manos de la Santísima Virgen emanaban rayos luminosos tales que toda la figura de la Madre de Dios quedaba envuelta en luz brillante.

La Santísima Virgen explicó a Santa Catalina:

Los rayos son un símbolo de las gracias que derramo sobre quienes me las piden. Así me dio a entender cuán misericordiosa es con todos los que la suplican, cuántas gracias concede a todos los que se las piden, y qué alegría es para ella poder darnos estas gracias. También vi que de algunas de estas joyas no emanaban rayos. Me asombré mucho por esto. Entonces oí decir a la Santísima Virgen: Las joyas que no emiten rayos simbolizan aquellas gracias que las personas descuidan pedirme. [...]

Alrededor de la aparición de la Santísima Virgen se formó un marco ovalado, en el que debían leerse estas palabras en letras doradas:

¡Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti!

Entonces oí clara y distintamente una voz que me dijo:

Haz acuñar una medalla según este modelo. Todas las personas que la lleven obtendrán grandes gracias. Las gracias serán abundantes para quienes la lleven con confianza alrededor del cuello.

En ese momento la imagen pareció girar, y vi el reverso de la medalla. Allí vi la letra M coronada por una cruz que descansa sobre una barra. Debajo de la M vi los Santísimos Corazones de JESÚS y MARÍA, el primero rodeado por una corona de espinas, el segundo atravesado por una espada.

(Santa Catalina Labouré y la Medalla Milagrosa de la Inmaculada por Dr. Maria Cuylen, Imprimatur: Ordinariato Friburgo/Suiza, 29 de noviembre de 1952, p. 31, 32.)

Tras un examen de dos años de todos estos acontecimientos, el Arzobispo de París dio permiso para acuñar la medalla. A partir de entonces comenzó a extenderse por todo el mundo un torrente de gracia, pues en todas partes se deseaba la medalla.

Este triunfo de la Madre de Dios se manifestó por innumerables milagros de gracia, conversiones y sanaciones, de modo que pronto solo se hablaba de ella como la Medalla "Milagrosa" o "Maravillosa".

Pero aún hoy el torrente de gracias no cesa, sino que crece más que nunca.

Novena en Honor de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

Señal de la Cruz, despertar el dolor por los pecados cometidos; luego tres veces la invocación:

¡Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti!
(Diariamente)

Día 1: Primera Aparición

Contemplemos a la Inmaculada Virgen tal como se apareció por primera vez a Santa Catalina Labouré. La devota novicia fue conducida por su Ángel de la Guarda y presentada a la Santa Virgen. ¡Contemplemos su inefable alegría! Nosotros también seremos felices como Santa Catalina si trabajamos con celo en nuestra santificación. Nos alegraremos en la felicidad celestial si renunciamos a los vanos placeres terrenales.

Santísima Virgen, creo en Tu santa e inmaculada Concepción y la confieso. ¡Oh purísima Virgen María, por Tu inmaculada Concepción y gloriosa elección para ser Madre de Dios, obtén para mí de Tu amado Hijo verdadera humildad, amor puro, obediencia fiel, entrega completa e indivisa a Dios! Concédeme la gracia de reconocer y cumplir la voluntad de Dios en todas las situaciones de la vida. Pues solo así puedo honrar a Dios y alabar Su nombre. Pero Tú, mi dulce Madre, obtén para mí estas gracias divinas por tiempo y eternidad. Por esto alabanza y gracias a Ti por toda la eternidad. Amén.

Después de la oración diaria de conclusión de la novena siguen tres Ave Marías con la añadidura:

¡Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti!

Día 2: Las Lágrimas de María

Contemplemos a María llorando por las tribulaciones que vendrán sobre el mundo, por las graves ofensas contra el Corazón de JESÚS, su Hijo, y por el desprecio de la Cruz y la persecución de sus amados hijos en la tierra. Confiemos en el compasivo corazón maternal de María, ¡y también participaremos del fruto de sus lágrimas!
Santísima Virgen ...

Día 3: María, Nuestra Protección

Contemplemos a nuestra Inmaculada Madre mientras habla en su aparición a la Hermana Catalina:

Yo misma estaré contigo. Siempre te he velado. Todo parecerá perdido; ¡pero ten confianza! Experimentarás Mi visita y la protección de DIOS.

¡Sé también para mí, oh Inmaculada Virgen, el escudo y la ayuda en todas las necesidades!
Santísima Virgen ...

Día 4: Segunda Aparición

Cuando la Hermana Catalina oraba el 27 de noviembre de 1830, la Virgen María se le apareció en radiante belleza, de pie sobre el globo terráqueo, aplastando la cabeza de la serpiente infernal. En esta aparición vemos su deseo de protegernos en todo momento del enemigo y adversario infernal. ¡Invoquemos a la Inmaculada Madre con confianza y amor!
Santísima Virgen ...

Día 5: Las Manos de María

Contemplemos hoy cómo emanan rayos luminosos de las manos de María. Ella dijo:

Los rayos son un símbolo de las gracias que derramo sobre quienes me las piden.

¡No perdamos gracias tan grandes! Supliquemos fervientemente, humildemente y con perseverancia, ¡y María, la Inmaculada Virgen, las obtendrá para nosotros!
Santísima Virgen ...

Día 6: Tercera Aparición

Contemplemos a María tal como se aparece a Catalina en esplendor radiante, rodeada de doce estrellas y sonriendo llena de bondad. Da la orden de acuñar una medalla y promete muchas gracias a todos los que la lleven con amor y devoción. Llevemos la Medalla Milagrosa (signo e imagen de María) con plena confianza, y la Santa Virgen nos protegerá como un escudo en todos los peligros de nuestra vida.
Santísima Virgen ...

Día 7: María, Abogada y Refugio

¡Oh Maravillosa Virgen, exaltada Reina, Señora sin mancha, sé mi abogada, mi refugio, mi fortaleza en esta tierra, mi protección en vida y en muerte! ¡Eres la alegría de mi corazón y mi gloria en el cielo! Ayúdame en la prueba y la tentación y permíteme llegar sanamente a Jesús, Tu divino Hijo.
Santísima Virgen ...

Día 8: María, Medianera de Todas las Gracias

¡Oh Inmaculada Virgen, haz que los rayos luminosos que emanan de Tus virginales manos iluminen mi mente, para que reconozca mejor el bien, y aviva mi corazón en la fe, la esperanza y el amor!
Santísima Virgen ...

Día 9: María ante la Cruz de su Hijo

¡Oh Inmaculada Virgen y Madre de Dios María, haz que la Cruz como signo de victoria se alce también en mi vida, estando yo íntimamente unido a Ti y a Tu divino Hijo! Concédeme gracia y fortaleza para estar y perseverar contigo ante la Cruz de Tu Hijo hasta que se cumpla mi tarea en la tierra.
Santísima Virgen ...