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Consagración a los Corazones Unidos

Consagración a los Corazones Unidos

Consagración a los Corazones Unidos

Padre eterno, has recibido la máxima glorificación de los Santísimos Corazones de Jesús y María. Tu divino Hijo hecho hombre, unido con su Madre en espíritu de amorosa reparación, ha cumplido perfectamente tu voluntad. Te ofrecemos nuevamente esta glorificación, para que nos bendigas y sanes a través de estos Corazones y envíes al Espíritu Santo a renovar la faz de la tierra.

Divino Redentor, te reconocemos como Hijo del Padre eterno, único Mediador ante Dios. Según el beneplácito del Padre, has unido a tu santa Madre como Mediadora y ayudante en la obra de la redención con tu misión. En este espíritu de viva confianza, deseamos consagrarnos a nosotros mismos, nuestras familias y especialmente el Movimiento Mariano de Sacerdotes y Laicos a los Corazones Unidos de Jesús y María.

Nos comprometemos así a vivir en este espíritu de los Corazones de Jesús y María y a trabajar para que se cumplan las peticiones de la oración que tú mismo nos enseñaste: Deseamos esforzarnos para que donde tengamos influencia, tu nombre sea santificado, venga a nosotros tu reino y todo se haga según tu Divina Voluntad. Entonces bendecirás también la tierra con el pan de cada día para todos. Perdonarás nuestras ofensas e inclinarás nuestros corazones hacia la paz. Nos preservarás misericordiosamente de nuevas faltas y finalmente nos librarás de todo mal.

Esto lo pedimos por nuestra amada Madre y Señora, a quien invocamos con confianza con el saludo del Ángel:
«Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.»