Consagración Total a María
Consagración Total a María
¡Oh Inmaculada, Reina del cielo y de la tierra, Refugio de los pecadores y nuestra Madre, que nos amas tanto y a quien Dios ha confiado todo el orden de la misericordia!
Yo, N., pecador infiel, me postro a tus pies y te suplico desde lo más profundo de mi corazón: Dígnate aceptarme íntegra y completamente como tu posesión y tu propiedad. Haz conmigo lo que te plazca, con todas las facultades de mi alma y cuerpo, con toda mi vida, mi muerte y mi eternidad. Dispon de mí enteramente según tu voluntad, para que se cumpla lo que de ti se dice: «Ella aplastará la cabeza de la serpiente.» – e igualmente: «Tú sola has vencido todas las herejías en todo el mundo.»
Hazme un instrumento en tus manos para servirte, para aumentar tu gloria cuanto sea posible en tantas almas caídas y tibias. Así se extenderá cada vez más el suave reinado del Santísimo Corazón de Jesús. Pues dondequiera que entras, obtienes la gracia de la conversión y la santificación, ya que todas las gracias nos llegan del Santísimo Corazón de Jesús únicamente por tus manos.
Concédeme alabarte, oh Santísima Virgen, y dame poder contra tus enemigos. Amén.
(San P. Maximiliano M. Kolbe, 17 Das Reich des Göttlichen Willens kommt durch Maria, p. 145.)