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Oración de la Hna. Faustina

Oración de la Hna. Faustina

Oración de la Hermana Faustina

Cuantas veces respira mi pecho, cuantas veces late mi corazón, cuantas veces pulsa la sangre en mi cuerpo, tantas mil veces deseo alabar Tu misericordia, oh Santísima Trinidad. (…) Que este mayor atributo de Dios, Su misericordia insondable, pase a través de mi corazón y alma a mis prójimos.

Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos miren con misericordia, a que nunca sospeche ni juzgue por las apariencias, sino que perciba lo que hay de bello en las almas de mis prójimos y acuda en su ayuda.

Ayúdame a que mi oído se vuelva misericordioso, a que atienda las necesidades de mis prójimos, a que mis oídos no permanezcan indiferentes al sufrimiento y lamento de mis prójimos.

Ayúdame, Señor, a que mi lengua sea misericordiosa, a que nunca hable mal de mis prójimos, sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.

Ayúdame, Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras, a que haga solo el bien a mi prójimo y tome sobre mí trabajos más difíciles y penosos.

Ayúdame a que mis pies sean misericordiosos, a que siempre se apresuren a ayudar a mi prójimo y venzan mi propio cansancio y fatiga. Mi verdadero descanso está en el servicio a mi prójimo.

Ayúdame, Señor, a que mi corazón sea misericordioso, a que sienta todos los sufrimientos de mis prójimos, a que no niegue mi corazón a nadie, a que mantenga trato sincero incluso con aquellos de quienes sé que abusarán de mi bondad; yo mismo me encerraré en el Corazón misericordiosísimo de Jesús. Guardaré silencio sobre mis propios sufrimientos. Tu misericordia, oh mi Señor, descansará en mí.

Oh mi Jesús, transfórmame en Ti, pues Tú puedes hacerlo todo.

Del Diario de Santa Faustina [163]