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Oración por la curación y la protección

Oración por la curación y la protección

Oración por la curación y la protección

Señor Jesucristo, te damos gracias por tu amor hacia nosotros. Cúbrenos a todos en tus llagas y concédenos tu salvación. Señor, te pedimos que nos marques con tu sello y con el sello de María, para que seamos preservados de todos los ataques del mal y de toda desgracia. De maldiciones, imprecaciones, posesión, melancolía, depresiones y angustia, ¡líbranos, oh Señor!

Tú nos dices una y otra vez: «No temas, yo estoy contigo». Por eso no necesitamos tener miedo.

Te pedimos, oh Señor, que por intercesión de la Santísima Virgen María nos concedas la liberación de toda maldición e imprecación y nos alegres siempre con tu paz. Señor Jesucristo, tú estás lleno de amor por nosotros, los hombres, y tienes todo poder en el cielo y en la tierra. Tócanos con tu amor sanador. Sana todo lo que en nuestro corazón y en nuestra alma está herido y lastimado. Sana todos los recuerdos de nuestra vida que nos hacen daño. Sana todas las heridas que otras personas nos han causado. Sana todo lo que está herido y lastimado. Pon tus manos traspasadas y sanadoras sobre todas las heridas de nuestra alma y de nuestro cuerpo, hasta que queden completamente curadas. Señor Jesucristo, tú conoces también todas las enfermedades del cuerpo. Tócalas con tu fuerza sanadora, con tu calor sanador, y sana todos nuestros órganos que están enfermos. ¡Tú eres el Salvador del mundo entero!

Padre del cielo, en el nombre de Jesús, tu Hijo, te pedimos que nos concedas en abundancia tu amor de Padre y que ahora lo sintamos también en el corazón. Amén.

Esta oración, libremente formulada por el P. Klaus Müller (1946–2001), fue puesta por escrito posteriormente. Su vida fue la de un sacerdote de vida santa. Por su oración y su intercesión han sucedido muchos milagros. Tenía muchos carismas, que concedía en abundancia a quienes pedían ayuda. Para protegerlos de todo mal y para un futuro seguro en Dios, desde 1994 señalaba en la frente con el sello de Dios a todas las personas que se lo pedían.