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«Padre, querido y buen Padre» (canto-oración)

«Padre, querido y buen Padre» (canto-oración)

«Padre, querido y buen Padre» (canto-oración)

Padre, querido y buen Padre,
te imploro desde lo hondo del corazón:
tú, mi Dios y mi Todo,
¡inclínate hacia mí!

No puedo expresar con palabras
lo que llena todo mi ser.
¡Mira y lee en mi corazón
lo que tú mismo escribiste en él!

Mira cómo anhelo ardientemente
amarte con hondura y fidelidad.
Conocer una sola preocupación:
que mi conducta te agrade.

Que tu santa voluntad
la conozca claramente en todo tiempo
y que, para cumplirla con alegría,
esté siempre dispuesto de corazón.

Padre, inclínate hacia mí,
mira cómo, con ánimo de niño,
lo más hondo de mi ser
orando extiendo ante ti.

Que tu reino aquí se despliegue,
que haya paz en nuestro tiempo
y que tus sacerdotes reflejen
el amor y la santidad de Cristo.

Oh, cómo quisiera por tu gloria
arder y consumirme,
para que todos los hijos de los hombres
se abran a tu amor.

Padre, querido y buen Padre,
inclínate desde las alturas del cielo.
Oye, en el anhelo de mi corazón,
la súplica de tu propio amor.

Mira cómo todavía tantas veces fallo,
cómo lucho día tras día,
y la fidelidad, tan ardientemente deseada,
aún no consigo alcanzar.

Ven en ayuda de tu hijo,
dame lo que quieres de mí.
Dámelo por amor de Jesús,
por María te lo suplico.

Mira cuánto desearía
gozar de tu favor,
para poder implorar tu plenitud de bendiciones
para todos los hombres.

Tú me has dado el querer,
concédeme ahora también el obrar.
Déjame arder en amor y anhelo
hasta el último aliento de mi vida.