Los milagros del Santo Rosario
Historia, misterios y oraciones del santo Rosario
Hijo mío, no te extrañes del fracaso de tus predicaciones. Estás labrando una tierra que no ha sido regada por la lluvia. Sabe, pues, que cuando Dios quiso renovar el mundo, envió primero la lluvia de la salutación angélica, y así el mundo fue renovado. Por eso, invita también tú a los hombres en tus predicaciones a rezar mi Rosario, y cosecharás grandes frutos para las almas. La Madre de Dios a santo Domingo
Este folleto del Movimiento Mariano de Sacerdotes y Laicos cuenta la historia del santo Rosario: desde la aparición de la Madre de Dios a santo Domingo, pasando por sus grandes apóstoles, hasta los mensajes de Fátima. Además, incluye la meditación de los misterios gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos, así como una guía y todas las oraciones del Rosario.
Índice
- La cadena de la salvación
- Los sucesores de santo Domingo
- La Reina del Rosario de Pompeya
- María llama también en los últimos tiempos
- La oración familiar más hermosa
- La meditación de los misterios del Rosario
- ¿Cómo se reza el Rosario?
- Las oraciones del Rosario
- Los misterios gozosos
- Los misterios dolorosos
- Los misterios gloriosos
- Los misterios luminosos
Catedral de Toulouse
La cadena de la salvación
El rezo del Rosario es una de las oraciones más grandes y hermosas de los cristianos, y en las grandes batallas de Dios ha demostrado siempre de nuevo su maravillosa fuerza.
Pero detengámonos primero en los acontecimientos extraordinarios por los que el cielo se abrió camino para dar al salterio del Rosario, tal como se reza hoy, un lugar eminente entre las oraciones de la Iglesia.
Cuando santo Domingo (1170 – 1221) se retiró una vez al bosque de Toulouse para implorar a Dios, con la oración y penitencias extraordinarias, su ayuda en la lucha contra los herejes y en el empeño por la conversión de los pecadores, se le apareció la Madre de Dios y le dijo: ¿Sabes tú, mi querido Domingo, de qué arma se ha servido la Santísima Trinidad para restablecer la salvación del mundo?
¡Oh, Señora mía! respondió él, tú lo sabes mejor que yo, pues después de tu Hijo Jesucristo tú has sido el instrumento más excelente de nuestra salvación.
Entonces la santísima Virgen declaró: Sabe que el arma principal fue el salterio del Rosario, que es el fundamento del Nuevo Testamento. Si, pues, quieres ganar para Dios esos corazones endurecidos, predica mi Rosario.
El santo se levantó muy consolado y, encendido de celo por la salvación de aquellos pueblos, entró en la catedral. Enseguida sonaron las campanas, tañidas por manos de ángeles, para reunir a los habitantes. Al comienzo del sermón se levantó una terrible tormenta: la tierra tembló, el sol se oscureció, y el trueno incesante y los rayos formidables hicieron que todos los oyentes palidecieran y temblaran. Su espanto aumentó aún más cuando vieron cómo una imagen de María, expuesta a la vista de todos, levantó tres veces los brazos al cielo para invocar sobre ellos la venganza de Dios, si no se convertían y no buscaban refugio bajo la protección de la Madre de Dios.
Con este milagro el cielo quiso aumentar y difundir la nueva devoción del santo Rosario. Por la intercesión de santo Domingo, la tormenta cesó, y él continuó explicando con tanto celo y tanta fuerza la excelencia del santo Rosario que casi todos los habitantes de la ciudad lo aceptaron y renunciaron a sus errores. Poco después se notó un gran cambio en las costumbres y en la vida de la ciudad.1
1 Cf. san Luis María Grignion de Montfort, Der heilige Rosenkranz, Imprimatur: Friburgi Helvetiorum, 10 de julio de 1929.
Beato Alano de la Roche
Los sucesores de santo Domingo
Como con el tiempo la devoción del Rosario, tan floreciente al principio, cayó en un grave decaimiento, la Madre de Dios envió a mediados del siglo XV al beato Alano de la Roche (1428 – 1475) para renovar esta obra divina. Le reveló maravillosos secretos sobre la excelencia del rezo del Rosario, que incluso confirmó con un juramento.
Se dice que la santísima Virgen le puso en una aparición una cadena alrededor del cuello, en la que estaban engarzadas ciento cincuenta piedras preciosas y quince rubíes, y le aseguró: Esto quiero hacer espiritualmente con todos los que rezan devotamente mi salterio, y en el cielo gozarán de alegrías especiales. María le reveló también que una sola Avemaría es más preciosa que todo lo temporal bajo el sol, que todos los bienes del cuerpo y del espíritu.
San Luis María Grignion de Montfort
También escribió el beato Alano que una vez un siervo de Dios fue llevado al cielo. Allí vio un gran libro reluciente, en el que estaban escritos todos los nombres de los hermanos y hermanas de la Cofradía del Rosario, y cada vez se anotaban más, por santo Domingo y por san Francisco.
Pero la inconstancia humana es demasiado grande, y por tercera vez María eligió a un apóstol que avivara en la Iglesia el celo por el Rosario, tan querido para ella: san Luis María Grignion de Montfort (1673-1716). Durante su vida renovó toda la Bretaña y la Vendée mediante el rezo del Rosario, y así preparó el camino de la gracia de Dios hacia los corazones de los hombres.2
2 Cf. Die Königin des heiligen Rosenkranzes in Valle di Pompeji de Eduard Winterhalter, Friburgo (Suiza) 1973, con permiso eclesiástico de publicación.
Una Avemaría bien rezada es para el diablo un enemigo que lo pone en fuga, un martillo que lo aplasta; para el alma, un medio de santificación; para los ángeles, una alegría.
Es el himno de los elegidos, el cantar de los cantares de la Nueva Alianza, el deleite de María y la glorificación de la Santísima Trinidad. San Luis María Grignion de Montfort
San Bartolo Longo
La Reina del Rosario de Pompeya
También los maravillosos acontecimientos de Valle de Pompeya (cerca de Nápoles, en Italia), que comenzaron en el año 1872, clamaron, como la voz de los grandes apóstoles del Rosario, por todo el mundo y han exhortado a todas las naciones y pueblos de la tierra al rezo del Rosario. María fundó allí, con la ayuda de su celoso siervo san Bartolo Longo (1841 – 1926), un santuario, un lugar de gracia del santo Rosario, que asombró a todo el mundo.3
Así dio a conocer cómo quiere ser venerada como Reina del santo Rosario y qué gracias alcanzan los que la invocan bajo este título. Lo demuestran las muchas maravillas, conversiones, curaciones de enfermos y oraciones escuchadas en todo el mundo.
En el espíritu de santo Domingo, el papa León XIII escribió doce encíclicas y varias cartas apostólicas solo sobre el Rosario, para exhortar a la cristiandad a esta oración. Es el arma que el gran papa dio a los hijos de la Iglesia contra la furia del infierno, que quiere destruir la Iglesia de Cristo.
Sobre la imagen milagrosa de Pompeya escribió dicho papa a san Bartolo Longo las significativas palabras: Dios se ha servido de esta santa imagen para hacer volver a centenares de miles de fieles a la saludabilísima práctica del santo Rosario.4
3 Prisionero sin esperanza del espiritismo y del ocultismo, Bartolo Longo experimentó el poder de la oración del Rosario, por la que la Madre de Dios lo sacó de este «pantano espiritual». En el sacramento de la Penitencia, el joven abogado experimentó la paz dichosa del amor misericordioso de Dios, que le hizo reconocer cada vez más su vocación de apóstol de la Reina del Rosario. Sobre todo para quienes están presos en corrientes espirituales peligrosas, su maravillosa conversión es un signo vivo de esperanza: que Dios puede escribir los renglones más hermosos incluso en las líneas más torcidas de la vida.
4 Cf. Die Königin des heiligen Rosenkranzes in Valle di Pompeji.
¡Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios, vínculo de amor que nos une a los ángeles, torre de salvación contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás! Tú, nuestra fortaleza en la hora de la muerte. Para ti el último beso de nuestra vida, cuando muramos.
¡Que el último saludo de nuestros labios sea tu dulce nombre, oh Reina del Rosario de Pompeya! ¡Oh Madre buena, refugio de los pecadores, excelsa consoladora de los afligidos, seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo! Amén. San Bartolo Longo
María llama también en los últimos tiempos
Nunca se cansa la Madre de Dios de llamar a sus ovejitas extraviadas. Y sobre todo cuando el infierno se lanza con más fuerza para perder las almas, el cielo multiplica sus ofrecimientos de gracia, como se muestra, p. ej., en Fátima. Allí María pide insistentemente a sus hijos penitencia, sacrificio y oración, sobre todo el rezo del Rosario.
Totalmente penetrada por el espíritu de María, sor Lucía de Fátima explica: En estos últimos tiempos en que vivimos, la santísima Virgen le ha dado al Rosario una nueva eficacia. Por eso no hay ningún problema, por grave que sea, que no podamos resolver con el Rosario … El Rosario es la cadena que nos eleva hasta Dios y nos une a Él.
Los acontecimientos grandiosos de Fátima desataron una gran tormenta de oración. Pero tampoco esta se mantuvo como María la deseaba. En septiembre de 1961, el postulador del proceso de beatificación de Jacinta y Francisco trajo un mensaje importante de sor Lucía, a quien visitó con permiso del Santo Padre en el Carmelo de Coímbra. Sor Lucía estaba muy afligida y habló de la profunda tristeza de la Madre de Dios, porque tan pocos se preocupan de su mensaje de 1917. Incluso los fieles prestan demasiado poca atención a sus indicaciones, y los malvados siguen su camino hacia la perdición. Padre, diga a todos lo que la Madre de Dios me ha dicho muchas veces: Muchas naciones desaparecerán de la faz de la tierra. Rusia será el azote que Dios escoge para castigar a los hombres, si no conseguimos con nuestra oración y los sacramentos la gracia de la conversión. Además, la Madre de Dios explicó a sor Lucía que los últimos recursos que se dan al mundo son el Rosario y la veneración de su Inmaculado Corazón. En estas palabras de la Madre de Dios resplandece de nuevo para nosotros el mensaje central de Fátima: Ya no se debe ofender más a Dios, Nuestro Señor, que ya ha sido tan ofendido. (13 de octubre de 1917)
La oración familiar más hermosa
El Rosario es la oración familiar más hermosa, por la que los miembros de la familia quedan unidos entre sí con un vínculo espiritual indisoluble. Por eso el rezo del Rosario en común debería ser el corazón de cada familia.5
En su carta apostólica «Rosarium Virginis Mariae», el papa Juan Pablo II explica: La familia que reza unida, permanece unida.
Ahora bien, seguro que muchos objetarán que su cónyuge o sus hijos no están dispuestos a rezar en común, porque se han alejado de la fe y de los sacramentos. En esa situación es sensato empezar simplemente solo y ofrecer la oración a la Madre de Dios en lugar de los familiares.
Si lo hacemos con perseverancia, no solo viviremos «milagros de transformación» en nuestro propio corazón, sino también en los corazones de nuestros seres queridos. ¡Cuántas cosas no ha logrado ya la oración de una madre creyente, de un padre creyente o de los abuelos creyentes en los corazones de los hijos y nietos! Pues cada Avemaría que enviamos con confianza al cielo volverá a caer sobre nosotros y sobre todos aquellos por quienes rezamos, transformada en gracia. Lo asegura san Buenaventura, cuando dice: María nos saluda con la gracia cuando nosotros la saludamos con el Avemaría. Y san Alfonso María de Ligorio dice: Una Avemaría vale más que toda la creación.
5 En una carta al cardenal Carlo Caffarra, sor Lucía de Fátima escribió las acertadas palabras: La última batalla entre el Señor y el reino de Satanás se librará en torno al matrimonio y la familia. Por eso no es extraño que el enemigo malvado, con todo su séquito, ponga todo su empeño en destruir la unidad y la fe en las familias.
Para ganar tiempo y espacio para la oración, es importante renunciar al uso excesivo de los muchos medios de comunicación, sobre todo la televisión y el internet. Ya ahora, y mucho más en la eternidad, podemos alegrarnos sin medida por la gran bendición y los frutos espirituales que cosechamos con ello.
El rezo del Rosario en casa se vuelve más solemne y recogido cuando rezamos ante una imagen o una estatua de María, y, si se desea, encendemos una vela.
Los enfermos y los débiles encuentran en el rezo del Rosario consuelo y fortaleza en sus sufrimientos.
Es una gracia muy especial poder rezar el Rosario en la iglesia, ante el Santísimo Sacramento.
La santa madre Teresa de Calcuta nos encarece: Cuando rezamos el Rosario ante el Santísimo Sacramento, amamos a Jesús con el corazón de María. Ofrecemos a Jesús la adoración perfecta de María. Unimos nuestro amor a Jesús con la alabanza y el amor perfecto de María. Jesús acepta nuestra hora de adoración como si la hubiera hecho María misma. La debilidad de nuestra fe o la pobreza de nuestro amor no importan: María nos acoge en su corazón, y Jesús recibe nuestra adoración como si viniera directamente del corazón de María, su Madre. El Inmaculado Corazón de María completa lo que falta en nuestro corazón.
Y cuando vamos a pie, en coche, en tren o en autobús, o hacemos trabajos que no requieren especial concentración, también podemos cultivar el rezo del Rosario, y experimentaremos cuánta bendición y alegría espiritual brota de ello.
Así nuestra pequeña vida, en medio del ajetreo del mundo, se convierte en una fuente escondida que desemboca en la gran corriente de gracia de tantos sacrificios y oraciones, que tienen el privilegio de colaborar en el triunfo de los Corazones Unidos de Jesús y de María.
La meditación de los misterios del Rosario
Sobre el salterio del Rosario, la Madre de Dios habló al beato Alano de la Roche: Es una oración muy útil y un servicio que me agrada mucho: rezar ciento cincuenta veces la salutación angélica. Me agrada todavía más, y se hace mucho mejor, si se reza meditando la vida, la pasión y la gloria de Jesucristo, porque la meditación es el alma de estas oraciones.
En las páginas siguientes se encuentran, en primer lugar, los tradicionales 15 misterios, cada uno con un breve texto de meditación. A continuación siguen, en forma breve, los misterios luminosos. Estos fueron añadidos por el papa Juan Pablo II al salterio del Rosario, como una perla preciosa, para glorificar la vida pública de Jesús.
Nada fortalece tanto en nuestro interior el Reino de Dios como el rezo meditativo del Rosario. San Luis María Grignion de Montfort
¿Cómo se reza el Rosario?
Apertura
En el nombre del + Padre y del + Hijo y del + Espíritu Santo. Amén. (Señal de la cruz)6
Creo en Dios … (véase la página 20)
Después sigue 1 Padre Nuestro (véase la página 20) y 3 Avemarías (Ave María; véase la página 21); tras el nombre «Jesús» se insertan las tres virtudes divinas:
… acrecienta nuestra fe
… fortalece nuestra esperanza
… enciende nuestro amor
Esta apertura se concluye con el Gloria al Padre (véase la página 21).
Si se rezan varios Rosarios en un mismo día, la apertura se omite en cada uno de los siguientes.
En cada uno de los misterios del Rosario (véanse las páginas 23 - 51) se reza primero 1 Padre Nuestro. A continuación siguen 10 Avemarías con el misterio correspondiente, que se inserta tras el nombre «Jesús», p. ej.: Dios te salve, María, … Jesús, al que tú, oh Virgen, concebiste del Espíritu Santo.7
Sigue el Gloria al Padre y la oración de Fátima (véase la página 21).
6 Muchas personas tienen la hermosa costumbre de besar la cruz del Rosario antes de comenzar la oración. Ese beso es un acto especial de amor, con el que damos gracias a nuestro Redentor porque murió personalmente por cada uno de nosotros. Ya por este beso el Salvador imprime en nuestra alma una marca indeleble de su amor redentor.
7 «Las palabras que pronunciamos en oración son palabras del Ángel, palabras del Espíritu Santo … Lo nuevo del Rosario es realmente solo que nos detenemos sobre estas palabras; que las repetimos, porque las cosas grandes no se vuelven aburridas por la repetición. Solo lo trivial necesita variedad … Lo grande se vuelve mayor al repetirlo, y nosotros mismos nos hacemos más ricos con ello …» (Cardenal Joseph Ratzinger, en el Día Católico Alemán 1984)
Las oraciones del Rosario
Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oración de Fátima
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.8
8 El 13 de julio de 1917, la Madre de Dios dijo en Fátima a los tres pastorcitos: «Cuando recéis el Rosario, decid después de cada misterio: Oh Jesús mío …»
Prometo mi protección especial y grandes gracias a todos los que recen devotamente el salterio de mi Rosario. La Madre de Dios al beato Alano de la Roche
La Anunciación
Los misterios gozosos
1.er misterio
Al que tú, oh Virgen, concebiste del Espíritu Santo
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo … Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo…» María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» (Lc 1,28-38)
Te ofrecemos, oh Señor Jesucristo, este misterio de la Encarnación en el seno de tu Madre, y te pedimos, por su intercesión, una profunda humildad y la disposición para todo lo que Dios quiere de nosotros.
No desees otra cosa sino que la santa voluntad de Dios se cumpla perfectamente en ti. Santa Crescencia de Kaufbeuren
Quien difunda mi Rosario experimentará mi ayuda en todas sus necesidades. La Madre de Dios al beato Alano de la Roche
Visitación de María a Isabel
2.º misterio
Al que tú, oh Virgen, llevaste a Isabel
María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad … Saludó a Isabel … Y se llenó Isabel de Espíritu Santo. Levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!» (Lc 1,39-42)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, una caridad generosa hasta el sacrificio.
Al cumplir tus deberes con alegría y generosidad, contribuyes a que el Señor conceda muchas gracias a otras personas. San Josemaría Escrivá
Muchas almas serán salvadas por el Rosario. Convertirá los corazones, y comenzarán a despreciar lo terrenal, a amar lo celestial y a progresar rápidamente. La Madre de Dios al beato Alano de la Roche
Nacimiento de Cristo en Belén
3.er misterio
Al que tú, oh Virgen, diste a luz en Belén
Dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada. (Lc 1,7)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, el espíritu de infancia y el amor a la sencillez y a la pobreza.
El Hijo de Dios se hizo hombre como nosotros, no solo para salvarnos, sino para que nosotros mismos fuéramos salvadores como él, colaborando en la salvación de las almas. San Vicente de Paúl
No es posible expresar cuánto estima María el Rosario sobre todas las devociones y cuán magnánima es al recompensar a quienes trabajan por predicarlo, establecerlo y cultivarlo. San Luis María Grignion de Montfort
El anciano Simeón toma en brazos al Niño Jesús
4.º misterio
Al que tú, oh Virgen, presentaste en el Templo
Llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor … Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones.» (Lc 2,22-32)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, la pureza del cuerpo y del alma y la gracia de confesar siempre fielmente a Cristo.
¿Hay alabanza más gloriosa que cuando el alma se ofrece a Jesús con amor infinito, y Jesús al Padre eterno? Marta Robin
Este es el exorcismo que también pueden rezar los laicos. Para que no quede ninguna duda: ¡yo confiero al Rosario el poder del exorcismo! San Juan Pablo II, papa
Jesús, a los doce años, en el templo
5.º misterio
Al que tú, oh Virgen, encontraste en el Templo
Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. (Lc 2,46-47)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, una unión íntima con Jesús y la gracia de crecer cada vez más en su amor.
La perfección comienza por cumplir la santísima voluntad de Dios incluso en las cosas más pequeñas. Beato Gaspar Stanggassinger
Con el Rosario nos santificaremos. Consolaremos a nuestro Señor y Salvador y obtendremos la salvación de muchas almas. Sor Lucía de Fátima
Jesús ora en el Huerto de los Olivos
Los misterios dolorosos
1.er misterio
Que sudó sangre por nosotros
Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba diciendo: «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». … En medio de su angustia, oraba con más intensidad. Y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre. (Lc 22,41-45)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, un profundo arrepentimiento de nuestros pecados.
Una gota de amargura debe mezclarse en todos los cálices. Pues, en mi opinión, las pruebas ayudan mucho a desprenderse de lo terreno: dirigen nuestra mirada más al cielo que a la tierra. Santa Teresa del Niño Jesús
El Rosario es un poderoso escudo contra el enemigo malo; destruye el vicio, impide el pecado y extirpa la herejía. La Madre de Dios al beato Alano de la Roche
Flagelación de Cristo
2.º misterio
Que fue azotado por nosotros
«¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?» Volvieron a gritar: «A ese no, a Barrabás» … Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. (Jn 18,39-40; 19,1)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, el espíritu de penitencia y de mortificación.
Cuanto más se vence el hombre y se mortifica en espíritu, tanto mayor es su progreso, tanto más rica la medida de las gracias.
(Tomás de Kempis)
Recordemos que el amor vive y se alimenta de sacrificios. San Maximiliano María Kolbe
El Rosario es el arma más poderosa para poner en fuga a los demonios y vencer las tentaciones, para ganar el corazón de Dios y obtener gracias de la Madre de Dios. San Padre Pío
Coronación de espinas de Cristo
3.er misterio
Que fue coronado de espinas por nosotros
Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían: «¡Salve, rey de los judíos!». Y le daban bofetadas. (Jn 19,2-3)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, el desprendimiento del espíritu del mundo y de nuestra propia voluntad.
Cuando estéis en tentación, dondequiera que os encontréis, ¡arrodillaos ante el Señor! Decid: Señor, renuncio a Satanás y a sus obras, quiero solo tu Espíritu. Santa Miriam de Abellín
Quiero que todos los que rezan mi Rosario con devoción participen, durante su vida y en el momento de su muerte, de la plenitud de las luces y gracias divinas, así como de los méritos de los santos de Dios. La Madre de Dios al beato Alano de la Roche
Jesús con la cruz a cuestas
4.º misterio
Que llevó la pesada Cruz por nosotros
Y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota). (Jn 19,17-18)
Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. (Lc 9,23)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, paciencia en los sufrimientos y en las adversidades.
Todos en este mundo tienen su cruz. Pero no debemos cargarla como el mal ladrón: tomemos como modelo al buen ladrón. San Padre Pío
Los fieles que cultivan devotamente mi oración del Rosario no morirán sin recibir los santos sacramentos. La Madre de Dios al beato Alano de la Roche
Crucifixión de Cristo
5.º misterio
Que fue crucificado por nosotros
Al llegar a Jesús los soldados, viendo que ya había muerto … uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. (Jn 19,33-34)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, la verdadera conversión y el amor perdonador de Jesús.
La cruz es una carga como lo son las alas para las aves: las elevan hacia lo alto. (San Bernardo de Claraval)
En tiempos de prueba, deja que tu corazón descanse en su Corazón traspasado. San Padre Pío
Muy pronto libraré del purgatorio a las almas que en su vida amaron mi Rosario. La Madre de Dios al beato Alano de la Roche
Resurrección de Cristo
Los misterios gloriosos
1.er misterio
Que resucitó de entre los muertos
Un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve. El ángel habló a las mujeres: «Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ¡ha resucitado!, como había dicho.» (Mt 28,2-6)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, una fe viva y celo apostólico.
Ofrezcamos nuestros sufrimientos a Jesús para salvar almas. ¡Vivamos por las almas, seamos apóstoles! Santa Teresa del Niño Jesús
El Rosario es la escalera más corta para subir al cielo. Beato Carlo Acutis
Ascensión de Cristo
2.º misterio
Que ascendió al cielo
Y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» … Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. (Mc 16,15/19-20)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, un gran anhelo del cielo.
¡Cada día reunid méritos! Cada vez que os desprecien, que os hagan sufrir o que quebranten vuestra voluntad, alegraos: todo eso es bueno para el cielo. Santa Miriam de Abellín
El Rosario hace que la virtud y las obras de piedad florezcan de nuevo. Por él se concede a las almas la plenitud de las misericordias divinas. La Madre de Dios al beato Alano de la Roche
Pentecostés – venida del Espíritu Santo
3.er misterio
Que nos envió el Espíritu Santo
Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente … Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo. (Hch 2,1-4)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, las gracias del Espíritu Santo y un gran fervor en la oración.
Desde el día de Pentecostés somos enviados, apóstoles; somos testigos de este amor. Llenos de esta esperanza, aspiramos a una santidad alegre que ya ahora florece en nosotros. San Francisco de Sales
Todos los que rezan devotamente el Rosario y meditan los misterios no serán abatidos por la desgracia y se verán preservados de una muerte imprevista. La Madre de Dios al beato Alano de la Roche
Asunción de María
4.º misterio
Que te asumió, oh Virgen, al cielo
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo.» (Lc 1,46-48)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, una muerte feliz.
Vencemos las tempestades de esta tierra avanzando con el amor y la serenidad de un niño que se sabe amado por el Padre; él nunca lo dejará solo en el peligro. Santa Teresa del Niño Jesús
Los hijos fieles de mi Rosario gozarán de gran gloria en el cielo. La Madre de Dios al beato Alano de la Roche
Coronación de María
5.º misterio
Que te coronó, oh Virgen, en el cielo
Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. (Ap 12,1)
Por este misterio, alcánzanos, oh María, un gran amor a ti, nuestra Señora y Reina, y la gracia de la perseverancia a tu servicio.
En el libro de la vida solo se anota la virtud, para que quienes la practicaron sean coronados con la recompensa eterna ante la faz de todo el mundo. Domingo de Jesús María
Los misterios luminosos
- Que fue bautizado por Juan
- Que se reveló en las bodas de Caná
- Que nos anunció el reino de Dios
- Que fue transfigurado en la montaña
- Que nos dio la Eucaristía
Oración de ofrecimiento después del Rosario
Padre eterno, por las manos inmaculadas de María acepta este Rosario. Que la Reina del Rosario, con su intercesión, complete lo que fue imperfecto en mi oración. Así sea para ti, Padre bondadoso, una digna reparación por mis pecados y por los pecados del mundo entero. Amén.
Os suplico insistentemente, por el amor que os tengo en Jesús y en María, que recéis cada día el Rosario. En la hora de vuestra muerte bendeciréis el día y el instante en que me creísteis. San Luis María Grignion de Montfort
Amad a la Madre de Dios y procurad que sea amada. Rezad siempre el Rosario. San Padre Pío