Oración del corazón «Jesús, María, os amo, ¡salvad almas!»
Oración del corazón
Jesús, María, os amo, ¡salvad almas!
Origen
Por estos hermanos y hermanas suyos, Consolata lo hizo todo. Rezaba sin cesar, en todas sus tareas, su oración del corazón: ¡Jesús, María, os amo, salvad almas!, y hacía de todo un sacrificio para Dios.
De este anhelo ardiente habla el Señor a sor Consolata:
¡Amor y almas! ¿Qué hay más hermoso? […] ¡Jesús, María, os amo, salvad almas! lo abarca todo: las almas del purgatorio y las de la Iglesia militante, los inocentes y los culpables, los moribundos, los impíos, ¡todas las almas!
En la MI se recomienda especialmente la siguiente jaculatoria:
Jesús, María, os amo, ¡salvad almas!
Es particularmente valiosa, porque expresa tanto los dos santos nombres de Jesús y de María y el amor a ellos, como el amor a las almas.