Te amo sin medida
El mensaje del amor incondicional de Jesús, dirigido a ti personalmente
Ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor. Rom 8,38-39
Este folleto del Movimiento Mariano de Sacerdotes y Laicos recoge los textos de meditación de Rudolf Erhard: breves palabras desde la perspectiva de Jesucristo que hablan de Su amor incondicional a cada ser humano e invitan a dejar entrar ese amor en la propia vida.
Índice
- Nota preliminar
- Introducción
- Mi amor por ti es incondicional
- Jesucristo vive en ti
- Mi amor te fortalece, te ayuda, te sana, te da fuerza
- Escucha en tu interior y descúbreme en ti
- Por Mi cruz –el fuego de Mi amor– os he redimido
- Te invito a compartirlo todo conmigo
- No estás solo: Mi Iglesia sea tu comunidad
- En Mi Iglesia encuentras todos los dones de gracia
- Mi tarea, vuestra tarea
- Por amor a ti: la Biblia, Mis palabras para ti
- Comparte tu sufrimiento conmigo, con alegría
- Ver con Mis ojos, ayudar en vez de irritarse
- Deja entrar Mi amor
- Conviértete en piedra de Mi Iglesia/de Mi Evangelio
- Experimenta la alegría de dar y compartir
- Mi fuerza/fortaleza en ti obra tu alegría de servir
- El bien supremo: tu entrega a Mí
- Por amor a ti te he concedido Mi perdón
- Tu alegría es la prueba segura de Mi presencia
- Mi amor sea para ti impulso al júbilo, a la alabanza y a la acción de gracias
- Vuestra negativa a venerar a Mi Madre Me duele mucho
- Mi Madre María es el camino más seguro hacia Mí
- Mi poder es el amor, más fuerte que todo orgullo
- Dame tu corazón
- Tu alegría manifiesta Mi amor y Mi poder
- Ver con Mis ojos
- Las palabras de amor dan fruto
- Espera todo de Mí
- ¿Dar fe a personas débiles?
- Cree en Mí, confía en Mí, tu Dios
- Los fracasos y las decepciones pueden fortalecer tu fe
- Solo Yo puedo hacerte verdaderamente feliz
- Tu fe en Mi amor te cambiará
- Mi amor te busca, siempre
- Aparta todos los obstáculos, ábrete a Mi amor
- Sé completamente libre, sin miedo
- Solo las personas sin miedo pueden construir Mi Reino
- Mi amor es manso y humilde de corazón
- Tenéis una imagen falsa de Dios: Mi amor no tiene condiciones previas
- Acepta Mi perdón incondicional
- Díselo a todos: Yo te amo sin medida
Nota preliminar
La proclamación del Evangelio formaba parte, para Jesús, de la misión principal de Su venida. «Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado.» (Lc 4,43) Y el corazón de este mensaje era: Dios es nuestro Padre. Él nos ama.
La transmisión de la fe es un encargo de Jesús también para todos nosotros. No se trata de descubrir nuevas revelaciones, sino de volver a ver la Revelación y dejarse conquistar por ella. Este don le ha sido concedido a Rudolf Erhard. Desde hace años se ha entregado a Dios y, con san Pablo, se pregunta una y otra vez: «¿Qué debo hacer, Señor?» (Hch 22,10) Y el Señor Jesús comenzó a obrar primero en él y luego a través de él. Fruto de ello es este pequeño libro que usted tiene en sus manos. Cuando Rudolf Erhard me dio a leer estas líneas, quedé conmovido por las ideas, por los contenidos y también por la forma de expresarlos. De repente el Señor me habló. Me infundió valor y me levantó. Por eso animé a este hermano a poner estos textos al alcance de muchas personas. Por eso me alegro y rezo para que este mensaje fundamental de Jesús «Yo te amo sin medida» despierte la atención de muchas personas, y para que puedan escuchar este mensaje que viene de Dios.
Párroco Hermann Parth
Introducción
Fue con ocasión de un encuentro regional de la Renovación Carismática cuando escuché de boca de Johannes Czwalina, de Basilea, la siguiente frase:
Queridos míos, el mensaje más importante de Jesús para cada uno de vosotros es esta frase: «¡Os amo sin medida!»
Lo acepté, y pienso que, si el mensaje de Jesús tuviera que resumirse en una sola frase, esta podría ser precisamente: «¡Yo te amo sin medida!»
En los tiempos siguientes acogí esta frase muy hondo en mí y dejé que obrara en mí. Esta frase me impactó de lleno y todavía me impacta. He reflexionado mucho sobre lo que esta frase podría decirme concretamente a mí. Lo que se me ocurrió, lo he puesto por escrito.
Rudolf Erhard
Mi amor por ti es incondicional
¡No temas! Yo, Jesús, soy tu hermano, y soy todopoderoso. Yo te amo sin medida.
Hagas lo que hagas, Yo te amo. Vengas a Mí o huyas de Mí, Yo te amo. Me ames otra vez o te apartes de Mí, Yo te amo. Aunque te pongas contra Mí, Me odies, Me persigas, Yo te amo igual.
Si te haces culpable, Yo te perdono. Si estás solo, vengo a ti. Si estás triste, Yo te consuelo. Si caes en apuro, Yo te ayudo. Si Me necesitas, estoy aquí para ti. Yo te amo tal como eres.
No quiero criticarte, nunca te condenaré. Por Mi amor no exijo nada de ti ni te pongo condiciones.
No te exijo nada. No te mando nada. Solo estoy ante ti para pedirte que Me permitas ser todo esto para ti, hacer todo esto por ti. No te presiono. Tengo paciencia. Espero a que lo pienses, a que aceptes Mi ofrecimiento. Mientras no lo hagas, seguiré esperando.
Solo espero tu consentimiento. Espero una palabra tuya. Espero tu sí.
El buen pastor con el cordero
El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido. Lc 19,10
Cristo bendice
Jesucristo vive en ti
Yo te amo sin medida. ¿Qué sería si esto nos lo dijera una persona? ¿Quizá nuestro padre, nuestra madre, nuestro esposo o nuestra esposa?
¿Y qué sería si nos lo dijera alguien que está por encima de nosotros, del que dependemos? Pero así habla Dios, que se nos ha manifestado en Jesucristo, que vive en nosotros por Su Santo Espíritu. Este Dios es como el sol, que dora todo lo que ilumina, calienta todo lo que toca, sana todo, hace crecer todo, al que se vuelven todas las flores, sin el cual no es posible la vida.
Yo te amo sin medida. Esta palabra penetra en nosotros como los rayos del sol, nos calienta, nos sostiene, nos regala vida y salvación.
Mi amor te fortalece, te ayuda, te sana, te da fuerza
Yo te amo sin medida. Acógela, este amor: es todo lo que necesitas. Si tienes hambre, te saciará; si sufres, te fortalecerá; si estás enfermo, te sanará.
Mi amor es la respuesta a todas las preguntas, es el compañero en todas las horas. Mi amor es la fuerza en cada debilidad, es la protección en cada peligro. Si dejas entrar Mi amor en tu alma, oirás Mi voz cuando Me preguntes algo, y podrás verme cuando Me busques con la mirada.
Si dejas entrar Mi amor, serás poderoso, más poderoso que todos los que no Me aman. Ya no tendrás miedo, ya no te sentirás culpable, ya no estarás triste nunca más. Si dejas entrar Mi amor, te ayudará a soportar todos los dolores, por fuertes que sean; Yo te sanaré, por enfermo que estés; Yo te alegraré, por triste que estés.
Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia. Mt 6,34
Escucha en tu interior y descúbreme en ti
Yo te amo sin medida. Te amo Yo, que te conozco mejor que cualquier persona, mejor de lo que tú mismo te conoces. Nadie te conoce mejor que Yo, nadie es más poderoso que Yo, nadie te ama más que Yo. Yo te amo sin medida. Acógela, Mi amor.
Si tienes miedo del día de mañana, Mi amor te quitará ese miedo. Si no sabes cómo decidirte en una cuestión difícil, piensa en Mí, piensa en Mi amor, y lo sabrás.
Ofréceme tu amor y haz una pausa en tu trabajo y tus ocupaciones. Escucha en tu interior hasta oír Mi voz.
Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito. Jn 3,16
Cristo en la cruz
Por Mi cruz –el fuego de Mi amor– os he redimido
Yo te amo sin medida. Cuando colgaba de la cruz en el Gólgota, pensé también en ti.
Ya entonces borré todos tus pecados, toda tu culpa. Yo te amo sin medida. No quiero que sigas sintiéndote culpable, que te atormentes con tus fracasos. Todo eso quiero quitártelo. Quiero liberarte, alegrarte y hacerte feliz. Te amo tanto: dame todo lo que te oprime. Yo lo tomo de ti, Yo lo llevo por ti, porque te amo. Yo te amo sin medida.
Si tienes una cruz que llevar, hago dulce tu carga y ligero tu peso. Mi amor te hace fuerte y te hace poderoso. Yo te amo sin medida.
Mi amor es como un fuego. Lo he arrojado sobre ti para que te encienda. Mi Corazón amoroso quiere encender también tu corazón para que arda. Te doy este fuego de Mi amor para que tú también seas fuego de este amor: fuego que alumbra, que calienta, que enciende a otros.
La Última Cena
Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Lc 24,30-31
Te invito a compartirlo todo conmigo
Te amo tanto que quiero compartirlo todo contigo. Yo, que todo lo poseo, a quien todo pertenece, no quiero guardar nada para Mí. Quiero compartirlo todo contigo.
Lo que es Mío sea tuyo. Ese es Mi ardiente deseo, porque te amo sin medida. Te amo cuando duermes, y te amo cuando estás despierto. ¡Cuántas desgracias he apartado de ti!
¡Cuántas desgracias quise apartar de ti, pero no pude, porque no escuchaste Mi voz! ¡Eres tan valioso para Mí! Pero respeto tu libertad.
No te obligo, no te presiono, aunque Me entristece tener que ver cómo sufres porque no quisiste seguir Mi camino. Yo te amo sin medida. Si tú sufres, también Yo sufro. Sufro con todos los hombres.
¡Cuántas veces tiemblo por si quisieras oír Mi voz! ¡Cuántas veces sufro porque abandonas Mi camino, porque sigues tu propio camino, que te aleja de Mí! Donde Yo no estoy, no hay luz: hay tinieblas. ¡Cuántas veces sufro porque buscas más las tinieblas que la luz!
No estás solo: Mi Iglesia sea tu comunidad
Yo te amo sin medida. Por amor a ti te he dado hermanos y hermanas. No quiero que estés solo. No quiero que te cueste amarme ni seguirme. Porque te amo, por eso he fundado Mi Iglesia.
Ella es Mi amada Esposa. Es Mi propio cuerpo. Es el Reino, la nueva Jerusalén. Es la ciudad sobre el monte, y cada miembro de Mi cuerpo místico que vive en Mi amor se convierte en sal de la tierra y luz del mundo.
Yo te amo sin medida. Por eso fundé esta Iglesia, también para ti, para que tengas un hogar ya ahora, aquí en la tierra. No debes estar solo. Solo no puedes seguirme. Solo no puedes tener alegría. Pero así como Yo vivo en ti, así vivo también en tus hermanos y hermanas. En ellos te encontrarás conmigo.
Porque te amo sin medida, te he llamado a Mi Iglesia. Solo en Mi Iglesia conocerás todo Mi amor. Ella sola es el lugar de Mi alegría, el lugar de Mi santidad, el lugar de la verdad y del amor.
Cristo amó a su Iglesia: Él se entregó a sí mismo por ella. Ef 5,25
En Mi Iglesia encuentras todos los dones de gracia
Yo te amo sin medida. Por eso quiero tenerte siempre cerca de Mí. Mi Iglesia es el lugar; Mis discípulos son tus hermanos y hermanas.
Para ti he embellecido Mi Iglesia. La he adornado con Mis múltiples dones de gracia, como una novia con joyas preciosas. Mi Iglesia no debe confundirse con la grandeza de las catedrales ni con el valor de sus obras de arte. No debe confundirse con la belleza de los sonidos del órgano, sino que es más bien el misterio de Mi amor crucificado, que os llega en abundancia por Mis sacramentos. Esta es la esencia de Mi Iglesia. Es el sí incondicional que pronunciáis a Mi amor; es la plena disponibilidad hacia Mí la que os hace esta Iglesia, Mi amadísima Esposa.
Mi tarea, vuestra tarea
Os amo sin medida. Por eso vivo entre vosotros como Cabeza de Mi cuerpo, que es la Iglesia. Vosotros sois Mi Iglesia. Vosotros sois Mi cuerpo. Rezad a Mí para que sane Mi cuerpo, para que vuelva a unir los miembros perdidos, para que cierre las brechas.
No podéis separarme de Mi Iglesia, que es Mi cuerpo. Si destruís Mi cuerpo, si lo abandonáis, si os escandalizáis de él y seguís vuestros propios caminos, golpeáis Mi Corazón, de donde ha brotado Mi Iglesia. He comprado Mi Iglesia con Mi Sangre. A cada uno de vosotros le pertenece Mi Corazón. Os he prometido que las puertas del infierno nunca la vencerán. Pero vosotros debéis ser fieles y permanecer obedientes.
Sanar Mi Iglesia es solo Mi tarea, solo Mi obra. Vuestra tarea es estar unidos a Mí y unidos entre vosotros, aunque os cueste mucho. Vuestra tarea es entregaros por Mi Iglesia, como también Yo Me he entregado por ella. Os lo digo: quien esté dispuesto a entregarse por la Iglesia como Yo, con ella también resucitará.
Llamé entonces a Pedro como pastor de Mi Iglesia, porque Me amó tanto. También vosotros, en Mi Iglesia y para Mi Iglesia, haced de corazón todo por amor a Mí. Entonces Mi Espíritu Santo os preservará de extraviaros. No temáis a nadie, no temáis nunca, ¡porque Yo estoy con vosotros!
Biblia abierta
Por amor a ti: la Biblia, Mis palabras para ti
Yo te amo sin medida. Por amor a ti ya hice que los profetas del Antiguo Testamento escribieran Mis palabras. Por amor a ti hice que Mi vida y el mensaje del Padre fueran registrados y conservados por Mi Espíritu Santo hasta el día de hoy. Porque te amo, he cuidado de que Mis palabras se conservaran.
Por amor a ti y a todos los hombres he cuidado de que Mis palabras sean siempre accesibles en el Libro de los libros. Es el más difundido de todos los libros, y cualquiera puede permitirse adquirirlo.
Por amor a ti te regalo una y otra vez tiempo para leer en este libro. Mi amor por ti Me impulsa a hablarte desde este libro. ¡Qué triste estoy cuando usas el tiempo que te he regalado para Mí en otras cosas, a menudo en cosas que te alejan mucho de Mí!
Yo te amo sin medida. Por eso ya te lo he perdonado hace tiempo. Esperaré hasta que Me des ocasión de hablarte.
Comparte tu sufrimiento conmigo, con alegría
Yo te amo sin medida. Por eso he escrito Mi ley en tu corazón. ¿No notas cuánto has cambiado respecto a antes, cuando dejas entrar Mi amor? Antes te dolía tanto cuando alguien te hacía una injusticia, pero ahora puedes aceptarlo con serenidad. Sí, incluso te he enseñado a alegrarte por ello, pensando en Mí, a quien se hace tanta injusticia. Te he enseñado a alegrarte de poder compartir con Mí este sufrimiento.
Porque te amo, he hecho ligera para ti toda carga, porque te he liberado y redimido de la carga de tus propios deseos. Porque te amo, te he enseñado a entregarte a ti mismo, tus deseos, tu comodidad, por amor.
Ver con Mis ojos, ayudar en vez de irritarse
Ábreme los ojos, y contemplaré las maravillas de tu ley. Sal 119,17
Yo te amo sin medida. Por eso también te he abierto los ojos. Lo que antes te irritaba de otras personas, sobre todo en Mi Iglesia, ahora lo ves con Mis ojos, con los ojos del amor. No solo ves el fracaso y la debilidad: ahora ves también la necesidad que se esconde detrás. Ya no hay escándalo para ti, sino el impulso de ayudar, de consolar, de acompañar, de hacer tú mismo el trabajo, igual que Yo lo hago. Porque te amo, puedes hacerlo.
Deja entrar Mi amor
Yo te amo sin medida. Por eso he tomado sobre Mí tu depresión, todos tus sufrimientos, enfermedades y discapacidades. En efecto, he cargado sobre Mis hombros el sufrimiento de todo el mundo, para redimir a todos los hombres, también a ti. No quiero sufrimiento, no quiero necesidad, no quiero enfermedad. Todo eso son consecuencias de los muchos pecados que se cometen en el mundo. Son consecuencias de la desobediencia a Mis mandamientos y Mis indicaciones. Sobre todo son consecuencias de la falta de amor. Por eso no puedo impedirlas. Pero porque te amo, he aligerado todas tus cargas para ti, siempre que dejes entrar Mi amor. Si lo esperas todo de Mí, también recibirás todo de Mí.
Ten tú también paciencia conmigo, como Yo la tengo contigo, porque solo Yo sé siempre el momento oportuno.
Cristo lleva la cruz
también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual. 1 Pe 2,5
Conviértete en piedra de Mi Iglesia/de Mi Evangelio
Yo te amo sin medida. Porque te amo, extiendo Mis brazos hacia ti: ya hoy te espero para estrecharte en Mis brazos cuando algún día cruces el umbral de la vida eterna.
No temas, piensa en el tesoro escondido en el campo, piensa en la perla preciosa, de las que hablé a Mis discípulos. Si dejas entrar Mi amor, también tú darás con alegría todo lo demás o lo tendrás en poco por los tesoros que recibes por Mi amor.
Porque te amo sin medida, quiero mostrarte ya ahora estos tesoros y dejarte gustarlos mientras vivas en esta tierra. Porque quiero regalarte ya desde ahora el Reino de los cielos, te llamo a ayudarme a construir con toda tu fuerza Mi cuerpo quebrantado, Mi Iglesia enferma y dividida.
Te necesito. Eres una piedra viva. Te necesito para que Mi Evangelio cobre vida en ti. Tantos de Mis pobres seres humanos tienen hambre de él en vano.
Experimenta la alegría de dar y compartir
Porque te amo sin medida, te he enseñado la alegría de dar y compartir. Mi mundo, tan pobre, conoce muy poco esta alegría, porque habla un lenguaje completamente distinto y opuesto. Por amor te he mostrado lo maravilloso que es saborear ya hoy la alegría de amar, la alegría de regalar.
¿Recuerdas los momentos más bellos de tu vida, cuando eras completamente feliz, completamente bienaventurado? No fue tanto cuando tú recibiste beneficios, sino cuando ayudaste a Mí, a Mí mismo en una persona. ¡Qué bienaventurado fuiste cuando, estando Yo ciego en la calle y sin atreverme a cruzar, Me tomaste de la mano y Me guiaste con seguridad a través del tráfico! ¿Recuerdas cuando, en bicicleta, en el denso tráfico, Me cediste amablemente el paso, saludándome con la mano? ¿Podrás olvidar alguna vez el resplandor agradecido de Mis ojos? Y cuando Yo, como niño pequeño, escapado de casa, estaba helado en la calle en medio del tráfico, tú Me llevaste a casa. ¡Y entonces, cuando Me llevabas en brazos, a Mí, que no tenía pies propios, y Me ayudaste a llegar a casa de noche con seguridad! ¿Recuerdas lo feliz que te sentiste después? Fue Mi gran amor por ti el que te mostró esta felicidad, este tesoro escondido en el campo.
Por eso derramé Mi sangre, por eso Me hice fuente viva, para que la corriente de Mi amor hacia ti nunca se agote. Porque te amo sin medida, te invito: ven y toma de este amor cuanto quieras; te invito, ven y bebe hasta saciarte.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Mt 5,6
En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis. Mt 25,40
Mi fuerza/fortaleza en ti obra tu alegría de servir
Yo te amo sin medida. Por eso te he colmado de tantos regalos. He quitado de ti la ambición de querer valer algo en el mundo. A cambio te he mostrado las alegrías del servicio. He quitado la impaciencia de tu corazón y te he enseñado a tener paciencia, paciencia con cada uno, como Yo tengo paciencia contigo.
¿O no habrías fracasado hace tiempo si alguna vez Me hubiera impacientado contigo? Porque te amo, te regalo Mi fuerza, y sabes que es infinitamente fuerte. Ella ha obrado todo, todo lo que en este mundo nace, crece y sucede. Mi fuerza hace que aceptes a las personas, aunque no te gusten.
Mi fuerza es la que quita de ti toda pena, todo dolor; te enseña a olvidarlos en cuanto los aceptas agradecido de Mi mano. Mi fuerza hace que prefieras pensar bien de todas las personas antes que mal, que las alabes más que las critiques. Mi fuerza hace posible que puedas perdonar de corazón a cada persona todo lo que te haya hecho.
El bien supremo: tu entrega a Mí
Te amo tanto, y sin medida, que quiero que participes de Mi alegría, de Mi luz, de Mi gloria. Pero no lo soportarías si todo esto viniera sobre ti de una vez.
Tienes que aprender mucho para soportar lo que Yo he soportado por ti, tanto el sufrimiento como la alegría. Debes aprender ambas cosas. Sobre todo debes aceptar Mi redención, porque solo puedo regalártela si de verdad quieres ser redimido. Decir sí a la redención y a la cruz de cada día que te confío significa completar lo que aún falta a Mis padecimientos. Esta es la colaboración amorosa de Mis miembros en la obra de la redención.
Porque te amo tanto, sin medida, te he reservado también el bien supremo, que significa la mayor alegría, la mayor bienaventuranza. Es la entrega total de ti mismo, libre, a Mí, tu Amado. No hay mayor bienaventuranza, ni luz más radiante, ni amor más grande que entregarse a sí mismo con todo lo que uno es, lo que tiene y lo que desea. Yo lo hice por ti en el Gólgota, cuando Me entregué libremente, por amor a ti, en las manos de Mis verdugos. Ya entonces Me entregué del todo a ti, y desde entonces no he dejado de hacerlo. Ese fue el fin de Mi vida y de Mi pasión. Este es el contenido de Mi redención, que te ofrezco día y noche: la liberación de las cadenas del yo propio, de las cadenas de tus deseos y prejuicios, causa de tantos sufrimientos; la redención hacia la libertad de dar, hacia la libertad de regalar, hacia la bienaventuranza de entregarse a sí mismo, hacia la unión con el Amado, que no deja de decirte: Yo te amo sin medida.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Jn 15,14
Por amor a ti te he concedido Mi perdón
Porque te amo, te conozco también a fondo, mejor de lo que tú te conoces. Por eso te pido: deja de dar vueltas a tu propia persona. Pregúntame cuando no entiendas algo. Porque te amo, te pido que no lleves contigo cargas, sentimientos de culpa, aflicciones. Todo eso debes dármelo a Mí. Yo lo llevo con Mi fuerza infinita, convierto toda necesidad en alegría. Con Mi última gota de sangre en la cruz, también borré la última culpa en la tierra: toda culpa, incluso la última del pasado, del presente y del futuro.
Te he perdonado por amor. ¡Qué triste estoy cada vez que dudas, que vacilas, que rechazas aceptar por fin este perdón de Mi mano!
Tu alegría es la prueba segura de Mi presencia
Yo te amo sin medida. Por eso lo que más deseo es que estés alegre, que rías y te alegres. Mi Iglesia, Mi Esposa amadísima por encima de todo, debe ser una comunidad de personas alegres. Tenéis que estar alegres si de verdad queréis estar unidos a Mí, porque cada encuentro, cada estar juntos conmigo, el muy amado, es toda vuestra alegría. Si tú no te alegras en Mí, quitas a tu entorno, al mundo, la última esperanza. Si vosotros, Mis queridos hermanos y hermanas, vosotros, la comunidad de los santos, no sois una comunidad de gozo y alegría, no podéis llevar Mi mensaje. Tristeza, desesperanza, cansancio, falta de humor, severidad sombría son una ofensa para Mí, que os he regalado todo con Mi amor. Así no podéis transmitir Mi mensaje. Así lo convertís en su contrario.
Alabad a Dios y dadle gracias ante todos los vivientes por los beneficios que os ha concedido; … Proclamad a todo el mundo las gloriosas acciones de Dios y no descuidéis darle gracias. Tob 12,6
Mi amor sea para ti impulso al júbilo, a la alabanza y a la acción de gracias
Porque te amo de todo corazón, he alegrado tu corazón. ¿No notas que cada vez es más así? Aunque las preocupaciones y los miedos quieran apresarte, ¿no notas cómo cada vuelta de tu alma hacia Mí vence de inmediato estas tentaciones? Por amor he alegrado tu corazón, tanto que cada vez te impulsa más al júbilo, a la alabanza y a la acción de gracias por Mi amor.
Porque te amo, te he dado la fuerza invencible de la alabanza. Te he mostrado que no hay ningún minuto en tu vida por el que no debas darme gracias de todo corazón ni alabarme. No debes alabarme por el sufrimiento y el pecado, sino por Mi presencia, por Mi amor, por Mi providencia, por Mi plan para tu vida. Puedes alabarme por Mi fuerza, por Mi amor, que es Señor de cada situación, de cada minuto de tu vida. Sí, Yo soy el Señor de cada situación de tu vida, por muy triste que sea, por muy oscura que sea, por muy sin esperanza que parezca. Yo soy el Señor. Por eso he quitado de ti todo temor y toda angustia. También para el futuro. ¡No temas! No temas a nada ni a nadie: ¡Yo soy el Señor!
Imagen devota enmarcada de María con el Niño
Vuestra negativa a venerar a Mi Madre Me duele mucho
Yo te amo sin medida. Por eso te he dado también a Mi Madre. María es tu Madre. Te ama como Me ama a Mí y como siempre Me ha amado. Mi amadísima Madre es tu amada Madre. Es la mujer más pura, más noble, más hermosa y más amable que jamás puso sus pies sobre esta tierra. Y porque te amo sin medida, quiero que también ella te ame y que tú la ames.
¿Puedes imaginar cuánto Me hiere que haya personas que no quieran amar y honrar a Mi Madre, tan amada por encima de todo, aunque Yo se la he dado como Madre por puro amor? ¿Puedes imaginar cuánto Me duele que las personas nieguen a Mi Madre amor, respeto y veneración, porque creen que así disminuyen el amor, la veneración y la adoración que Me corresponden?
No hay en la tierra nadie que Me haya amado más que Mi Madre. No hay nadie que haya cumplido más Mi voluntad que ella, nadie más puro ni más humilde que Mi Madre. Por eso debéis amar a Mi Madre, porque Me ama tanto. Por eso la he designado Madre de Mi Iglesia; por eso la he elevado a Reina del cielo y de la tierra. Por eso le he confiado el mensaje para Mi pobre mundo; por eso la he designado vuestra guía.
No hay camino más seguro hacia Mí que el de Mi Madre. Quien rechaza a Mi Madre, ¿cómo puede decir que de verdad Me ama, si con eso Me hiere tanto?
María extiende sus manos
Mi Madre María es el camino más seguro hacia Mí
Yo te amo sin medida. Por eso te he dado a Mi Madre. Ella, la más amorosa, más pura y más hermosa de todas las mujeres, te tiende las manos, a ti, su hijo. Te conduce con seguridad a través de la noche más oscura, con seguridad por todo peligro. ¡Confíate a ella!
Mi poder es el amor, más fuerte que todo orgullo
Yo te amo sin medida. Por eso digo una y otra vez: ¡no temas! No temas ser distinto de otras personas. No temas ser diferente de las personas de tu entorno, de tu familia, de tu vecindario, de tu lugar de trabajo. Te he llamado a estar conmigo, conmigo, tu Señor y Rey, conmigo, el Todopoderoso. Pero Mi poder es distinto del poder del mundo. Es invisible, es pequeño y modesto, y a menudo a las personas les parece debilidad. Sin embargo, Mi poder es el poder y la fuerza más grandes de todos los tiempos. Mi poder es Mi amor sin medida por ti y por todas las personas. Nadie ha descrito nunca este poder con palabras más hermosas que Mi amado apóstol Pablo: «El amor todo lo cree. El amor no es egoísta. El amor todo lo soporta. El amor todo lo excusa. El amor no pasa nunca...»
Esta poderosa fuerza la pongo Yo contra la enorme fuerza destructora de Mi enemigo. Por un lado, el orgullo, puesto en vuestro corazón por Mi adversario; por otro, Mi amor. Ambas son fuerzas poderosas, pero solo el amor es invencible. Todo amor verdadero es Mi amor. Es más fuerte que todo orgullo, más fuerte que todo odio.
El amor es paciente, es benigno;
el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe;
no es indecoroso ni egoísta, no se irrita;
no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia,
sino que goza con la verdad.
Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasa nunca. 1 Cor 13,4-8
Cristo muestra a santa Margarita María su Corazón
Dame tu corazón
Por amor a ti te pido sin cesar: ¡dame tu corazón! Dame todo tu corazón, cada rincón de tu corazón, para que Yo pueda llenarlo hasta el borde con Mi amor. Solo cuando tu corazón esté rebosante de Mi amor, el orgullo no tendrá lugar para anidar en ti. Ni tu entendimiento, ni tu voluntad, ni tu saber pueden vencer tu orgullo. Solo Mi amor puede. Muchas veces ya la primera persona que te encuentra por la mañana te induce a tentación, porque no te dice «Buenos días» con tanta amabilidad como deseas. Si eso te hiere, entonces sabes que aún has dejado un lugar al orgullo en tu corazón.
Porque te amo tan infinitamente, quiero hacerte cada vez más sensible a Mi voz. Pero debes estar muy atento a Mí. Todo lo que en el transcurso de un día te incomoda, todo lo que te hiere, por poco que sea, todo lo que es capaz de despertar miedo en ti, es una señal segura de que aún no Me has permitido llenar tu corazón del todo con Mi amor. Incluso cuando estés triste y abatido, cuando te enfades, cuando despierte en ti la más leve agresividad contra algo o contra alguien, entonces escucha Mi voz. Justamente entonces te digo: no temas, ¡Yo te amo sin medida!
Tu alegría manifiesta Mi amor y Mi poder
Porque te amo tanto, quiero que estés alegre, que tus ojos brillen, que tu corazón exulte por Mí. Quiero que todo tu ser se convierta en alegría. Debes llegar a ser luz que brille y que todas las personas puedan ver.
Alegría, buen ánimo, risa: son una señal segura de Mi presencia en ti. Entrégate a esta alegría en cada situación del día. En ella se te revelará Mi amor desmesurado y Mi poder. El sufrimiento permanecerá siempre en este mundo como consecuencia del pecado. Pero recuerda que Mi cruz, signo de la vergüenza, signo del fracaso, se convirtió en signo de victoria para el mundo entero.
Del mismo modo, Mi amor transforma todo sufrimiento que te alcance en alegría por Mí y por Mi presencia, cuando en ese momento te entregas a Mí con todo tu sufrimiento, sin reservas, sin desconfianza, sin vacilar. Porque te amo, porque tengo prisa por regalarte la plenitud de Mis dones, espero que confíes plenamente en Mí, precisamente en el sufrimiento.
Ver con Mis ojos
Yo te amo sin medida. Porque te amo, te he enseñado a ver con Mis ojos.
Sin Mis ojos eres ciego. Sin Mis ojos solo ves lo que es y lo que sucede. Pero no ves el porqué. Solo con Mis ojos ves lo que realmente es. Ves el amor, ves el odio, ves la necesidad, la soledad, la desesperación. Ves el miedo. Todo esto se esconde detrás de las cosas, detrás de las palabras y de las acciones. Y solo si ves como Yo veo, puedes también actuar como Yo actuaría. Por impulso propio, por voluntad propia no puedes hacerlo.
La parábola del sembrador
Las palabras de amor dan fruto
Yo te amo sin medida. Por eso Me alegra que dejes entrar cada vez más Mi amor. Esto te hace capaz de actuar por amor. Cuando el amor, Mi amor, se convierta en la única fuerza motriz de tu actuar, harás grandes cosas. Pero no solo eso: tú mismo serás cada vez más feliz, cada vez más libre de temor, cada vez más sereno.
Todo lo que sucede por amor permanece. Cada palabra dicha por amor llega al corazón del otro. Es como una semilla que brota y da fruto. Pero el discurso más pulido e inteligente de una persona, dicho sin amor, cae al suelo y queda inútil, aunque el orador esté tan alto a los ojos de la gente.
Espera todo de Mí
Te amo sin medida. Por eso te he regalado una gran confianza en Mí, una fe firme. ¿No notas cómo te sostiene cada vez más? ¿No notas cómo te hace cada vez más seguro y sin miedo, ante cualquiera y en cualquier situación?
Y, sin embargo, tu fe sigue siendo más pequeña que el grano de mostaza, del que hablé a Mis discípulos, y que bastaría para ordenar a la montaña que se arrojara al mar.
Porque te amo, debes pedirme sin cesar que fortalezca tu fe en Mí. Quiero que lo esperes todo de Mí.
¿Dar fe a personas débiles?
¿No ves lo indefensas que son la mayoría de las personas a tu alrededor? ¿No ves lo indefensos y temerosos que son los que tienen el poder entre vosotros, los que deberían guiaros?
¡Qué temerosos son los que deberían ir delante de vosotros en la superación de los enormes problemas que, como nunca antes, habéis amontonado en vuestro tiempo! A Mí no Me creen. Me asombra, porque están dispuestos a creer incluso todas las promesas posibles de otras personas débiles. Me asombra lo crédulos que son muchos de vosotros: corréis tras las consignas más absurdas, creéis las promesas más absurdas de aquellas personas que, sin embargo, demuestran cada día cuán poco pueden y cuán poco están dispuestos a comprometerse valientemente por la verdad, el derecho y la justicia.
Me asombra que los que entre vosotros tienen la última palabra sigan creyendo que otras personas confían en ellos. Me asombra, porque ellos mismos experimentan una y otra vez lo impotentes e incapaces que son, lo temerosos y débiles que se vuelven en cuanto aparece la menor resistencia.
Cree en Mí, confía en Mí, tu Dios
Te amo sin ninguna medida, y así amo a todas las personas. ¿Por qué casi todas las personas están dispuestas a creer a cualquier otra persona débil mucho antes de confiar en Mí? Intenta encontrar a una persona a la que Yo haya dejado en la estacada una sola vez en su vida, a la que hubiera decepcionado, si ella misma estaba dispuesta a confiarse a Mi amor sin desconfianza ni reservas. No encontrarás a nadie. Y aun así no se Me cree. Ahora también comprenderás cuánto te amo, porque tú Me crees, porque confías en Mí.
Cristo sostiene a Pedro sobre el agua
que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; de modo que así logréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo el amor de Cristo, que trasciende todo conocimiento. Ef 3,17
Los fracasos y las decepciones pueden fortalecer tu fe
Por amor a ti, muchas veces no he cumplido tus deseos. Me alegra que en cada caso hayas comprendido que esto sucedió por amor. ¿Recuerdas todavía lo que querías hacer por Mí en el primer gran entusiasmo después de tu conversión?
Entonces te costó mucho tiempo comprenderme. Porque te amo, primero tuve que concederte esta experiencia. Porque te amo, tuve que, a través de fracasos y decepciones, hacer crecer raíces más fuertes en tu fe y multiplicar muchas veces tu amor hacia Mí.
Si Yo no lo hubiera hecho, habrías fracasado y ahora no podrías hacer nada por Mí ni por Mi Reino. Te habrías dejado en ridículo a ti y a Mí, y Mi enemigo se habría alegrado. Por amor a ti lo he impedido. Por amor haré que penetres cada vez más profundamente en Mi ser. Eso no se logra sin esfuerzo y obediencia.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». No hay bien para mí fuera de ti. Sal 16,1-2
Solo Yo puedo hacerte verdaderamente feliz
¿Sientes cómo te miro con amor? ¿Sientes cuánto he extendido Mis brazos protectores sobre ti? ¿Sientes el latido de Mi Corazón, que late más rápido cada vez que respondes a Mi amor por ti? ¿Sientes cómo, de repente, todo a tu alrededor se vuelve claro? ¿No es cierto que soy Yo quien te hace verdaderamente feliz?
Tu fe en Mi amor te cambiará
Yo te amo sin medida. Por eso te enseño a ver cada vez más con Mis ojos. Cuanto más veas con Mis ojos, más rápido reconocerás tus propios errores. Reconoces errores que de otro modo casi nunca verías. Pero tus errores hacen que otras personas se irriten contigo, que otras personas no te amen tanto, no te acepten como tú esperas de ellas. Cuanto más aprendas a ver con Mis ojos, más verás que muchas cosas por las que te irritas con los demás también las haces tú. Quizá no lo hagas a menudo, pero sí de vez en cuando. Si aprendes a verte con Mis ojos, te conocerás cada vez mejor a ti mismo. Entonces puedes cambiar, y cambiarás. También las personas a tu alrededor lo notarán y se asombrarán. Se alegrarán. Te amarán más que antes.
¿Ves ahora cuán grande es Mi amor por ti? ¿Ves ahora todo lo que es capaz de despertar de amor en ti y en los demás? Mi amor es la fuerza más fuerte. Aunque casi nadie crea verlo ni notarlo, obra mil veces más que todas las demás fuerzas de este mundo juntas.
Por eso te pido una y otra vez que dejes entrar Mi amor en ti. ¡Acógelo! ¡Acógeme! No Me pidas poco. ¡Toma todo lo que quiero darte! ¡Toma todo lo que te ofrezco!
Lo espero, porque Yo te amo sin medida.
Cristo sana a un ciego
Las aguas caudalosas no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos. Quien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, sería sumamente despreciable. Cant 8,7
Mi amor te busca, siempre
Yo te amo sin medida. ¿Me crees? Si Me creyeras, tu corazón debería latir hasta estallar de alegría. Entonces esa alegría te impulsaría a decirlo. Deberías llevar Mi Buena Noticia a todo el mundo. ¿Crees que Yo te amo más de lo que te aman todas las demás personas?
Cada persona que te ama, incluso la que más cerca está de ti, deja dudas en ti. ¿Existe siquiera una persona, aunque estuvierais unidos en un amor tan profundo, que no deje siempre deseos insatisfechos en ti? ¿No te decepciona una y otra vez incluso tu ser más querido? ¿No sientes una y otra vez el dolor de que, al final, no te entienda del todo? ¿No sientes el dolor de que justamente entonces no tenga tiempo para ti, o de que justamente cuando más lo necesitarías no pueda volcarse en ti al cien por cien? Solo conmigo es distinto. Mi amor es todopoderoso.
Mi amor está presente en todas partes. Mi amor no tiene límites. Siempre está ahí. Siempre está dirigido a ti. Nunca descansa.
Mi amor te busca: tu felicidad, tu bienaventuranza, tu alegría, tu paz.
Aparta todos los obstáculos, ábrete a Mi amor
Si Me crees todo esto, debes esforzarte más y más en apartar todos los obstáculos que, consciente o inconscientemente, levantas una y otra vez, de modo que Mi amor muchas veces no puede llegar hasta ti.
Un obstáculo es que a menudo no tienes tiempo para Mí, que otras citas se interponen en tu camino. Es un gran obstáculo para Mí que a menudo consideres más importante todo lo demás que detenerte un instante y escuchar Mi voz; muchas veces bastan unos pocos minutos.
Otro gran obstáculo para Mi amor es tu miedo. Una y otra vez levantas este obstáculo contra Mi amor. Es el miedo, por ejemplo, a mostrar abiertamente a otra persona lo que piensas y lo que sientes, el miedo a ser malinterpretado, a hacer el ridículo. Es el miedo a que te consideren molesto, o el miedo a quedarle debiendo algo a alguien. Motivos para tener miedo, por desgracia, encuentras con demasiada frecuencia.
Sé completamente libre, sin miedo
¿No digo una y otra vez: «¡No temas!»? Si Me crees, si Me permites amarte sin medida, si Me permites llenarte a ti mismo, tu corazón, todo tu ser con este amor, entonces simplemente ya no hay lugar para el miedo.
Si Me lo permites, entonces estás libre de miedo, por fin libre, completamente libre. Tú, Mi amado hijo, ¿no Me crees que la meta de Mi amor por ti es hacerte por fin completamente libre, libre de todo temor?
Solo las personas sin miedo pueden construir Mi Reino
Solo las personas libres de miedo, las personas que por fin aceptan de Mí esta libertad, están en condiciones de establecer Mi Reino, de edificar el cuerpo de Mi Iglesia, de traer al mundo Mi salvación. Fue el ardor del fuego de Mi amor, el viento impetuoso de Mi Espíritu, el que quitó definitivamente el miedo a Mis discípulos temerosos en Pentecostés. ¡Cómo los transformó! ¡Qué poderosa fuerza salió de inmediato de ellos! Piensa en qué inmensa fuerza significa también para ti esta libertad. Piensa en cómo, desde los primeros días de Mi Iglesia hasta hoy, personas liberadas han aceptado todo. Por miles han aceptado con alegría la tortura y la muerte. Estos Mis santos de todos los tiempos viven hasta hoy y son venerados por toda la Iglesia.
Y así como el poder de sus verdugos desapareció hace tiempo, así también desaparecerá el poder de todos los demás opresores de esta tierra y su violencia. Sean del Este o del Oeste. Y sus armas quedarán oxidadas.
Mi amor es manso y humilde de corazón
Yo te amo sin medida. Porque te amo, no necesito nunca la violencia; por eso no obligo a nadie, por eso no amenazo a nadie ni infundo a nadie temor hacia Mí. Fue un gran pecado de Mis siervos en Mi propia Iglesia que durante largos tiempos hayan intentado ejercer presión sobre las personas. Los tormentos que Yo soporté en la cruz por amor a ti y a todos los hombres fueron superados por los tormentos que padezco por esto. Hasta el día de hoy sufro cuando y porque tuve que ver cómo personas en Mi nombre oprimieron, atemorizaron, incluso torturaron y destruyeron a otros. ¿Puedes comprender cuánto sufrí por ello y cuánto sigo sufriendo hoy, cuando esto sucede? Sufro porque soy manso y humilde de corazón. Sufro porque acepté sin resistencia toda violencia contra Mí.
Nunca Me resistí. Nunca empleé la violencia. Fue únicamente Mi amor el que venció toda violencia.
¡Así debéis obrar también vosotros! ¡Solo así y de ninguna otra manera! Porque el amor excluye todo uso de la violencia, por la razón que sea.
Tenéis una imagen falsa de Dios: Mi amor no tiene condiciones previas
Yo te amo sin medida. Por eso te he mostrado de muchas maneras quién soy realmente. Por eso te he mostrado cuánto Me duele que la mayoría de las personas tengan una imagen totalmente falsa de Mí. Incluso en Mi Iglesia existe, para Mi mayor dolor, esta imagen falsa. Yo soy muy distinto. No es cierto cuando las personas creen que deben o pueden hacer algo ellas mismas para influir en Mí. No es cierto cuando creen que deben influirme mediante cualquier obra para así comprar Mi amor o incluso el perdón de sus pecados. No estoy en venta. ¿Cómo podéis pensar que Mi amor por vosotros se pueda comprar con buenas obras, con ofrendas, con la duración de vuestras oraciones? Todo eso, si se hace con el espíritu recto, puede alegrar mucho Mi Corazón. Pero Mi amor y el perdón de vuestros pecados son totalmente independientes de ello. ¿Sientes cómo este modo de pensar tiene que ofenderme, a Mí, tu Dios, que soy el Amor mismo? Te amo y amo a todas las personas no solo sin medida, sino también sin condición previa alguna. Os perdono toda culpa y todo pecado, porque ya hace mucho que os he perdonado. Solo tenéis que confesar vuestra culpa, pedir Mi perdón y aceptarlo.
El padre misericordioso abraza al hijo que regresa
Acepta Mi perdón incondicional
¿Al menos Me crees que Mi preciosa Sangre ha borrado realmente y para siempre toda culpa? Vosotros, los hombres, con todo vuestro hacer nunca podéis inclinarme, vuestro Dios, a amaros, a perdonaros. Eso es un error, eso es superstición, eso es idolatría. Yo os amé primero, y siempre os amo primero. Y siempre os perdono primero, por Mi libre voluntad, por Mi inefable amor hacia vosotros. Solo hay un pecado contra el que soy impotente: la obstinada negativa a aceptar Mi amor, Mi perdón, a dejarse indultar por Mí.
Se levantó y vino adonde estaba su padre;
cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas;
y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Lc 15,20
Díselo a todos: Yo te amo sin medida
Porque te amo sin medida, te he escrito este mensaje en el corazón. ¿Notas la diferencia? ¿Notas cómo Me hiere que tantos de vosotros aún no quieran creerme? ¿Notas Mi inmenso dolor por el hecho de que entre los que dudan se encuentren también muchos de Mis hijos amados, a los que he puesto entre vosotros como Mis representantes? También entre ellos hay muchos que aún rechazan Mi amor, Mi perdón incondicional.
Porque te amo a ti y a todas las personas sin medida, te pido que transmitas este mensaje. ¡No vaciles! ¡No temas! No hay nada más importante que hacer en la tierra.
Díselo a todos, grandes o pequeños, altos o humildes, cercanos o lejanos: Yo te amo sin medida.
Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos … Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos. Mt 28,19-20
¡Ve adonde YO te envíe!
¡Anuncia lo que YO te ordene!
¡No tengas miedo, que YO estoy contigo! Jer 1,7